Aprovechando que faltan muy pocos días para el día que se celebra la alegría de ser madre, debemos preguntarnos si realmente es un día especial o simple estrategia comercial. En relación con la libertad, en este caso trato el tema de la libertad del comprador que se ve muchas veces inmerso en este tipo de estratagemas comerciales que la obligan a gastar dinero en regalos para conmemorar dichos días.
En la actualidad hay mucha gente que ha decidido hacer boicot a este tipo de festividades por la presión comercial y porque realmente el día de la madre debería ser todos los días!!
Para empezar este blog nada mejor que una mención a su propio título: la libertad. Aquí va un pequeño comentario sobre la libertad de expresión, teniendo como referente la característica película de "El escándalo de Larry Flint".
Los límites de la Libertad de Expresión
Desde hace años, la libertad de expresión es un hecho palpable en la gran mayoría de las sociedades democráticas. Dicho principio se encuentra recogido en las legislaciones vigentes de cada país, en las que se recoge su definición y su correspondiente aplicación.
A la hora de llevar a la práctica la libertad de expresión nos encontramos con ciertos límites, especialmente referidos a determinadas personalidades.
A pesar de que tengo perfectamente asumido lo marcado en la ley, personalmente discrepo en algunos puntos.
Evidentemente considero imprescindible la existencia de la libertad de expresión en toda sociedad democrática coherente con lo que representa, sin embargo considero que este principio debe ser aplicable a todos y cada uno de nosotros sin diferencia alguna. Me remitiré al caso español, pues es del que más referencias tengo acerca del tema que nos ocupa.
En nuestro país hoy por hoy disfrutamos de dicho principio y aunque se supone que es extensible a todo el mundo existen ciertas figuras protegidas de este derecho de los ciudadanos españoles. En principio, todos podemos expresarnos públicamente sin ser coartados, sin embargo nuestras palabras se ven cesadas al tratar de personajes como presidentes, reyes,… Con esto no quiero decir que se les pueda faltar al respeto, sólo que el mismo respeto que se requiere para ellos, debería ser extensible a todos los españoles.
Quiero mencionar aquí la diferencia que existe con respecto al trato mediático entre la casa real española y el resto de personajes públicos de nuestro país. Parece ser que todos los medios de comunicación tienen permitido el hablar de la vida privada de quien les parezca y cuando les parezca; sin embargo existe una especie de “pacto” entre los profesionales del medio para no hablar de nuestros monarcas.
¿Es realmente cierto que no existe ninguna alteración en su vida, o se trata simplemente de una ocultación de información? No estoy insinuando que todos sus abatares deban ser aireados, o que está permitido que se les falte al respeto, sin embargo los límites verbales acerca de ellos o de otras personas deben ser los mismos.
Este ejemplo me lleva a tratar otro punto acerca de este tema: que límites debe tener la libertad de expresión. Sin lugar a dudas la libertad de expresión debe existir, aunque con unos límites. Todos tenemos derechos a hablar y a publicar información sobre cualquier tema, pero esto no debe desembocar en ofensas, injurias o calumnias acerca de ninguna persona. El respeto debe primar ante todo yo por ello me atrevo a decir, que debe ser principalmente este mismo el que regule dichos límites en lo que se refiere a la libertad de expresión.
La película proyectada en clase, “El escándalo de Larry Flint”, nos muestra como en un caso determinado, se omitieron por completo los mencionados límites, concediendo la absolución al acusado. Estoy de acuerdo con que la imagen por la que fue juzgado puede ser desagradable y ofensiva, sin embargo dicho caso no sería sentenciado del mismo modo en nuestro país si se tratase de una personalidad similar a la representada en la película. ¿Por qué la libertad de expresión debe ser coartada en algunos casos y no en otros? En mi opinión esto no debería ser así.
Debemos mantener vigente el principio de la libertad de expresión sin llegar a faltar al respeto a nadie, independientemente de la condición o cargo social que ostente.
Muy relacionado con este tema encontramos en concepto del mal gusto. Considero que los actos o las palabras de las personas, no deben ser juzgados nunca según este criterio puesto que es muy subjetivo y no existe una verdad absoluta al respecto. No deben primar los criterios de nadie en cuanto a lo que está bien visto mal visto, puesto que, como es sabido, incluso dentro de cada familia tiene su propia opinión acerca del tema.
Como conclusión final es imprescindible decir que se trata de un tema muy complicado, en el cual nunca se llegará a consenso.
Por último, quiero dar mi opinión favorable acerca de que existan unos límites razonables sobre la libertad de expresión, que sen creados y llevados a la práctica de forma objetiva y no según el criterio único del buen gusto. Además quiero volver a mencionar mi consideración sobre la aplicación de dicha libertad y sus límites, que deben ser exactamente iguales para todos los ciudadanos.